1er lugar Cuento: Paola Figueroa Carrasco, Ingendesa
AÚN HAY ESPACIO PARA TODOS
Con las llaves apretadas en mi mano.
Subí corriendo las escaleras, Estaba tan emocionada por lograr mi independencia.
Abrí la puerta del departamento, mire detenidamente, inmediatamente pensé…
Con una buena mano de pintura cambiaré su aspecto.
Mientras intentaba cerrar la ventana, sentí un escalofrío por mi espalda, alguien sopló mi oído, y un suave aroma a rosas inundó toda la pieza.
Mi corazón comenzó a la latir fuerte y mis sentidos se alertaron.
De repente, sentí carreritas en el pasillo, una puerta que se cerró de golpe.
Cerré los ojos y pensé: ya no estaré sola en este viejo departamento.
Fígaro
2do lugar Cuento: Ivonne Sánchez, APW (Alquimia, Penta, Wolnitzky)
SOLITARIOS EN LA CIUDAD
Caminando por calle Irárrazaval, diviso al vagabundo habitual del lugar. Está sentado
solo, sin la mujer que lo acompaña siempre.
A cada persona que pasa le estira la mano. Indiferente sigo mi camino, a unos pasos me arrepiento. Me devuelvo. Saco unas monedas del bolsillo y se las entrego. Me mira con ojos tristes.
Señor… ¿usted conoce una abuelita, que estaba conmigo? - me pregunta
- ¡Sí! - le contesto
- Murió- me dice emocionado.
Se me hace un nudo en la garganta. Me siento a su lado y charlamos largamente.
Después de todo… yo también me siento solo.
Isavo Navarra
3er lugar Cuento: Elías Zaldivia Hormazabál, Ingendesa
RECORRIDO A LO REAL
Comenzó caminando por su inmenso jardín, luciendo su traje nuevo, se acerco a la mesa llena de deliciosos manjares, sació su apetito degustando incluso el maravilloso postre casero que su madre preparaba. Mientras veía a lo lejos a su mujer e hijos, jugando cerca de la piscina.
Todo se detiene, un frío glacial recorre su espalda, se despierta, era el gélido piso de la calle donde alojaba su humanidad roída, su remembranza en sueño y sus añoranzas de lo que pudo ser, le habían jugado esta vez una grata pasada.
El Padrino
Mención Honrosa Cuento: Carolina Oyarce, Bechtel
PITIHUE
Tacones a pasos rápidos, bocinas y un frenazo de auto, una sirena de ambulancia, colillas en el suelo aún humeantes, risotadas de colegialas pokemonas, un auto que pasa con reggaeton a todo volumen y el continúa durmiendo placenteramente como si nada sucediera, algo de sol entibia su cuerpo, se acurruca y pone sus manitos en la pared. En eso de un golpe en la espina dorsal lo despiertan y le gritan: Sale de aquí!!!
Pitihue mira al extraño con rencor, gruñe y entierra sus garras en el áspero pavimento, se da media vuelta y camina en busca de otro rincón.
Cary Crazy
Mención Honrosa Cuento: Rodrigo Gajardo, Dessau
TESTAMENTO
En el metro recogí un papel del suelo.
“ A quién corresponda:
Yo, en pleno uso de mis facultades, entrego como herencia a quién lea este papel:
Las noches en que no estuve con mis hijos para compartir sus sueños.
Las ganas de decirle a mi esposa que la amaba.
La vida es muy corta.”
Mi lectura termina abruptamente. Sólo atino a tomar mi celular y llamar a mi esposa.
“Aló, ¿Cariño?”
“Sí, ¿Qué pasó?”. Me responde con extrañeza.
“Es que.... sólo te llamaba para decirte que te amo…. ¿Cómo están los niños?...”
Vamais
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